A VECES ME ATACA

a veces me ataca

A VECES ME ATACA

A VECES ME ATACA

Caminar con otro ser humano para acompañarle en su proceso, es un viaje precioso.

Me encanta ver como ese otro se abre con toda su vulnerabilidad y su confianza para explorar esas heridas, esas situaciones que repite, esas situaciones que no entiende, esas somatizaciones que se vuelven insoportables…

Todos los seres humanos como terapeutas o como zapateros tenemos algo que aportar al mundo… y esto es mucho mejor cuando lo hacemos desde la honestidad y con entrega total.

Cuando empiezo con un paciente quiero que descubra las respuestas que están en su interior. Eso es lo que hace un terapeuta, elicitar, incitar las respuestas que te habitan.

No vas en busca de las respuestas del terapeuta…

¿Te imaginas? Tanto el terapeuta como el consultante o paciente tienen su propia cosmogonía y cosmología. No se trata de que el terapeuta se las transfiera al paciente.

Al final del camino es reconfortante escuchar a tu paciente decirte “me siento genial al descubrir todo lo que he desenmascarado de mí, al caminar a tu lado”, o algo parecido.

Cuando escucho aquello me baila de alegría el corazón.

No siempre pasa… algunos dejan el camino antes de tiempo…  se sienten confortados con una sesión y listo… “ya no quiero mirar p´dentro… que eso es difícil”

Cuando esto pasa me afecta… y a veces me ataca

…el síndrome del impostor … “soy un fracaso”, mis terapías no funcionan… llegan un cumulo de emociones y pensamientos tóxicos…

Con el paso del tiempo he aprendido a ser humilde, a reconocer que no soy tan importante, que no soy la salvadora de todo el mundo ni de todos, ni quiero ese rol.

Mis pacientes tienen su propio camino y los acompaño hasta el momento que lo necesiten. Y cuando sienten que mi papel ha terminado ellos toman otro rumbo.

No soy imprescindible, ni quiero ser la terapeuta todopoderosa. No lo soy.

Soy un ser humano con luces y sombras que puede acompañarte con sesiones de psicoterapia o también en el proceso de mejorar recuperar o prevenir problemas visuales, pues somos seres integrales y lo emocional también se cuela por allí. No siempre.

Contáctame para saber más. Ah y por supuesto comparte.

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