Sueños que hablan

Sueños que hablan

 

Felipe a quien atendí 10 años atrás me llamó. A veces las personas que han hecho proceso conmigo, me buscan de nuevo, para despejar dudas con respecto a la toma de una decisión importante y trascendente en sus vidas, o para aclarar algo que les inquieta. Me alegra escuchar esas voces, rememorando el proceso inicial y de qué manera su vida ha dado un salto cuántico. Y como digo, mi puerta siempre estará amorosamente abierta.

No es para mí, dijo Felipe, quiero el espacio para mi padre. Su padre dos años atrás fue diagnosticado con una depresión mayor. Le aplicaron Terapia electro convulsiva* y ahora está un poco mejor. Felipe sentía que había algo que no deja vivir a su padre.  Le abrí el espacio a Amancio, un hombre que frisa los 65 años. Como sabes utilizo poco la técnica conversacional, prefiero que el paciente conecte con sus emociones, con el origen de los temas que están pulsando, con aquello de lo que su cuerpo habla. Amancio a simple vista tenía ciertas restricciones para realizar el proceso. Una: los hombres son hemisferio izquierdo: lógicos, analíticos, racionales. Dos: a medida que avanzamos cronológicamente podemos acusar dificultades para concentrarnos y recibir instrucciones. Tres: los dos elementos anteriores podrían llevar a una desconexión con los mensajes del cuerpo. Me entrego en su proceso haciendo caso omiso de lo que los textos al respecto dictan

Amancio se relajó fácilmente. Empezó a hablar de sus sueños nocturnos, de que después de la terapia electro convulsiva los sueños le venían a borbotones. Sueños cuando trabajaba en la fábrica, con los compañeros con los que reñía, aquellos que le caían mal. Pero también sueños preciosos, cargados de luz, brillo y armonía, que lo dejaban con una sensación gozosa y lleno de paz a lo largo del día.

Luego habló de los autores que hoy leía, maestros de las ligas mayores: Osho, Eckart Tolle, krisnamurti. De cómo se le erizó la piel la primera vez que leyó “El Poder del Ahora” donde Eckart Tolle dice: aquí y ahora en este instante todo es perfecto, en armonía total… de pronto su rostro y su cuerpo hablaron, pude ver un rictus de rabia y enojo reprimido.

¿Amancio en qué estas pensando? ¿De qué te acuerdas? Pues que yo toda la vida coticé para el seguro social y un día llegaron los de un fondo privado a convencernos de que nos pasáramos para allá, que era mejor. Nos pasamos. Al tiempo resultó que no, que mejor era quedarnos en el Seguro Social. Y me tocó contratar abogado para reclamar mi plata. Hace año y medio que el abogado me anda cobrando, dizque una re liquidación, que yo no veo por ningún lado. ¡Los abogados son unos pillos, solo piensan en sus honorarios!

Los sueños son mensajeros del alma, así que era el momento de abordarlos. Amancio, sabias que todo en los sueños eres tú, la escena, el escenario, los actores, cada persona y objeto que ves en un sueño eres tú, nos hablan de los asuntos que es necesario integrar en nuestra alma y nuestro espíritu. Háblame de tus sueños…

—Sueño que me encuentro con Pedro, un compañero de la fábrica, me llevé muy mal con él. Nos estamos peleando.

—¿Sabías que este tipo de broncas nacen de no reconocer que el otro es un espejo donde no nos queremos ver? ¿Y en qué te pareces tú a Pedro?

—Mmm… ¡carajo! claro que me parezco, en que soy muy apegado al dinero, me da rabia pagar, tengo un miedo con la plata tenaz…

—Vamos al origen de ese miedo… deja que tu mente te lleve…

—Ahora oigo esa voz que me dice: ¿por qué no cuidas tu cuerpo? ¿Por qué manchas tu mente con pensamientos oscuros?…

— Dónde nace esa inconsciencia.

Amancio transita su infancia y reconoce el origen de estos aprendizajes. Ha modelado a su padre…

Poco a poco, paso a paso Amancio empieza a darse cuenta de que a sus 65 años es importante para entender y comprender, amarse, respetarse y aprender a caminar en los zapatos del otro una luna completa.

Se levanta de la camilla jubiloso y me da un abrazo copleto diciendo: esta terapia merece un gran abrazo.

*La terapia electro convulsiva es un procedimiento que busca una sacudida en el cerebro, el objetivo es ayudar a reconectar con sí mismo, alivia los síntomas. Se aplica en una clínica mientras el paciente duerme, no produce dolor, te anestesian y te dan un somnífero suave para inducir al sueño.Es pertinente ante una depresión mayor y cuando el paciente tiene delirios u otras manifestaciones psicóticas, a una mujer embarazada muy deprimida, cuando existe tendencia al suicidio, a pacientes que no pueden tomar medicamentos para la depresión, o que tomándolos no han mejorado en absoluto. Ahora el procedimiento es muy seguro, se aplica menos electricidad y ya no existe el problema de antes, de pérdida de memoria. Aunque sí tiene algunos efectos colaterales.

Ps. Luz Marina Hoyos Duque

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