En sesión tengo un niño herido

En sesión tengo un niño herido

En una sesión terapéutica a quien tengo en frente no es a un adulto que me está contando una historia, tengo a un niño herido. Quien habla de su dolor siempre es el niño, un chicoque más que hablar y contar sucesos está reviviendo emociones. Emociones que intentamos resignificar en la sesión. Se está convocando, no al recuerdo, sino a la revivencia de la experiencia y desde allí es posible moverse a otro lugar.

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