El Victimismo, una actitud negativa ante la vida - Psicóloga Luz Marina Hoyos Duque
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El Victimismo, una actitud negativa ante la vida

El Victimismo, una actitud negativa ante la vida

Hay personas que funcionan en “modo de queja” y viven en un estado de angustia permanente. A todos nos ha pasado alguna vez que nos hemos sentido defraudados, engañados e incluso es posible que utilizados por otros, familias, parejas, amigos, jefes en el trabajo, etc. Sin embargo, las personas de las que hablamos en este artículo sufren de una tendencia permanente de sentirse personalmente afectadas por daño fortuito o por culpa ajena. En muchas ocasiones esta deriva emocional viene acompañada de simulaciones de agresión y o menoscabo de la salud inexistente, así como de una conducta de culpabilización del entorno o de los demás. El victimismo es un verdadero trastorno de la afectividad que cursa con gran angustia, y en el que subyace un gran riesgo de desencadenar un trastorno paranoide de la personalidad. Esta forma de afrontar el mundo conduce a una visión pesimista de la realidad, que produce malestar tanto en la persona afectada como en la que recibe las acusaciones de culpabilidad.

Desde el punto de vista del victimista siempre es el otro el que tiene el problema y él/ella quien sufre las consecuencias.

Un trastorno paranoide por victimismo consiste e la tendencia a culpar a otras personas de los males que uno padece y resguardarse en la compasión ajena.

El victimismo alimenta sentimientos muy negativos como el resentimiento y la ira, intolerancia y desprecio hacia el derecho de los demás. Pero también obtiene grandes beneficios secundarios de la manifestación de dolor e impotencia, principalmente el de eximirse de las responsabilidad de afrontar su propia realidad a través de conseguir que sean otras personas las que resuelvan sus conflictos y tomen decisiones. La víctima generalmente es una persona con una baja autoestima y un sentido crítico interno muy estricto, por eso busca protección.

Radiografía de la conducta victimista

Deforman la realidad
Hallan consuelo en el lamento
Buscan culpables en el entorno o en los demás
Son incapaces de realizar autocrítica sincera.
No asume responsabilidades
Una de las estrategias preferidas de las personas con conductas victimistas es la manipulación emocional. Estas personas suelen tener mucha habilidad reconociendo las emociones que se producen en los demás y no suelen tener dudas ni remordimientos en utilizarlas en su beneficio. Podríamos considerarlas verdaderos expertos en descubrir el punto débil de los que están en su círculo más próximo, para explotar la empatía que éstos pueden sentir.

¿Cómo enfrentar a este tipo de personas?
Conforme a la psicóloga Jennifer Delgado

El primer paso consiste en darse cuenta de que estamos ante una persona que asume el rol de víctima. Luego, se trata de resistir el embate y no dejar que nos enrede en su juego. Lo más sensato es decirle que no tenemos tiempo para escuchar sus lamentaciones, que si quiere ayuda o una solución, con gusto le ayudaremos, pero que no estamos dispuestos a perder tiempo y energía escuchando continuamente sus quejas.
Recuerda que lo más importante es que estas personas no te arruinen el día descargando en ti su dosis de negatividad y, sobre todo, que no te hagan sentir culpable. No olvides que solo te puede herir emocionalmente, aquel al que le des suficiente poder.

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